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La Finca El Bercial de San Rafael celebra el día de Santa María Magadalena, su patrona

lunes, 27 de julio de 2015

 

Un nuevo año hemos celebrado con entusiasmo la festividad de la Finca El Bercial de San Rafael con sus trabajadores y colaboradores, así como autoridades de la comarca, alcaldes y Guardia Civil, como es habitual.

Nuestra querida y admirada patrona Santa María Magdalena, año tras año nos da fuerza para seguir trabajando y luchando en la Finca por conseguir nuevos retos.

Este año, compartimos comida en lugar de cena, y como años anteriores la festividad comenzó con una misa presidida por el Hno. Amador Fernández, seguida de visita a la antigua almazara rehabilitada, donde el Hno Amador la bendijo en compañía de todos los allí presentes.

En este día señalado, que celebramos todos de forma tan especial, nos sirve para acercarnos un poco más a la historia de la Finca y al presente que hoy escribimos. Me refiero con estas humildes palabras, a poder formar parte de un equipo que ayuda a continuar esta magnífica historia que está escrita en todos y cada uno de los edificios y rincones de la finca.

Gran parte o la mayoría de los edificios que hoy disfrutamos en la Finca, un día fueron lugares con mucha vida, viviendas rurales, centros de producción, fábricas, molinos, que generaron muchos recursos de todo tipo.

Uno de esos centros de producción que ha estado presente durante estos últimos meses en el Bercial, ha sido la antigua almazara, como es llamada aquí para diferenciarla de la moderna almazara, ya que ambas marcan épocas distintas en la forma de fabricar de nuestro aceite de oliva.

Este año se ha rehabilitado e inaugurado esta almazara antigua, también en su día se inauguró y funcionó muchos años hasta que se proyectó y ejecutó la nueva almazara. La idea de la rehabilitación se venía fraguando desde hace tiempo, como museo y zona de encuentro.

Dentro de estos edificios, el tiempo parece detenerse, y más aun disfrutando de los detalles de la obra y de las curiosidades de estas fábricas antiguas.

Igualmente disfrutamos de un estupendo aperitivo en este museo oleícola, que dio mucho de sí, hasta la comida en la tradicional bodega de la Finca donde una suculenta comida nos dio fuerzas para pasar una agradable tarde charlando y recordando.

La tradición oleícola de la finca se escribió hace muchos años, cuando las poleas y los rulos con sus engranajes funcionaban como la máxima expresión de una fábrica en una época distinta, pero que tenía en común con la época actual, el buen hacer de la Finca como fiel suministradora de grandes productos, entre ellos nuestro aceite de oliva.

Producir materias primas y alimentos, encomendable misión de la Finca y de sus trabajadores, y una de ellas, ser capaces de producir un aceite en esta zona de tierras duras y difíciles, de grandes contrastes. Desde aceitunas cornicabras hasta picuales nos darán el aceite más delicado que jamás pudiéramos imaginar..

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